Un cuentacuentos utiliza el lenguaje de signos para concienciar a los niños en Alcalá
5 de Diciembre de 2008 en Noticias de Sordored
El amor, la paz, la amistad fueron sólo algunas de las palabras elegidas por La Coleccionista de Palabras en el cuentacuentos que se celebró ayer en el CEIP Manuel Azaña para dar a conocer a los alumnos de este centro y del Juncal y los Santos Niños cómo son las personas discapacitadas y a enseñarles a colaborar con ellos.
Se trata de una actividad organizada por el Ayuntamiento en el marco de la Semana de la Discapacidad. Una experiencia piloto basada en una Jornada de Sensibilización en el ámbito escolar a través de un cuenta cuentos. Asimismo, el acto contó con la presencia de la concejala de Salud, Servicios Sociales y Familia, Isabel Ruiz, y de una intérprete de signos y se explicó a los niños, que cursaban sexto de primaria, qué es y para qué sirve. Al término del cuento se entregó a los alumnos un alfabeto dactilológico para que aprendan el lenguaje de signos.
La concejala indicó que “el objetivo es sensibilizar a los niños de que las diferencias no tienen que separar a las personas, sino unirlas y la mejor forma es educar en la igualdad y la tolerancia”.
Así, la intérprete explicó a los alumnos la importancia de la existencia de personas como ella ya que “cuando un sordo necesita ir al médico nos llama para que le transmitamos al doctor qué es lo que le ocurre”. De esta manera, los más pequeños pudieron preguntar cómo se decía su nombre o algunas palabras importantes en la vida cotidiana.
Y ya que la mañana estaba marcada por la presencia de las palabras el cuentacuentos también tenía como protagonistas a estos elementos fundamentales para poder comunicarse y es que la Coleccionista de Palabras era una princesa que se aburrió de que todas sus colecciones se terminaran enseguida y decidió que las palabras eran inagotables.
De esta manera, necesitaba un método para poder organizarlas tras las exigencias del rey y ahí es cuando los alumnos y profesores que se dieron cita en el salón de actos del Manuel Azaña empezaron a formar parte del cuento.
Niños y maestros se transformaron por unos instantes en reyes, reinas, cocineros, jardineros, sabios consejeros o hadas madrinas para ayudar a la pobre princesa indecisa, todos aportaron su granito de arena proponiéndole diferentes formas para ordenar las palabras hasta que decidieron que la más importante era cuento puesto que podía aglutinar a todas las existentes.
Sin embargo, esta historia no tendría sentido si no hubiera estado al lado del cuentacuentos, Celes, la intérprete del lenguaje de signos que no dejó un sólo instante de traducir la historia, porque aunque en la sala no había ningún alumno con problemas de audición, en la vida diaria sí que existen y el objetivo era concienciar de la importancia de poder entender lo que los demás dicen o de tener una persona como Celes al lado.