No les otorgan el carné de conducir porque son sordos
14 de Marzo de 2009 en Noticias de Sordored
Los mellizos Antonio y Carlos Ulrich se sienten discriminados. Desde hace más de dos décadas están al frente de un tradicional taller mecánico en la calle Chile, en Villa Santillán. Tienen 64 años. Desde pequeños aprendieron a conducir y manejan automóviles con destreza. Son sordos de nacimiento. Se hacen entender por el lenguaje de señas y comprenden con claridad las señales de tránsito. Sin embargo, no les dan el carné de conducir.
Con la proliferación de los operativos de los inspectores de tránsito en las calles de la ciudad de los últimos meses, resolvieron acercarse a la Dirección de Tránsito para gestionar el correspondiente carné de conducir -un trámite que nunca habían realizado-, por temor a que les secuestren la camioneta en la cual se manejan diariamente.
Pero se encontraron con una traba, hasta ahora, insuperable. El hijo de Antonio, Javier, que tiene 20 años y estudia en Córdoba, aseguró que “no les quieren dar el carné porque son sordos”. Se quejó porque “ellos lo necesitan para trabajar”.
La legislación vigente permite que las personas con sordera puedan manejar si rinden satisfactoriamente los exámenes de idoneidad y cumplimentan los requisitos necesarios. Ayer, desde la Dirección de Discapacidad provincial explicaron que “hay personas sordas que tienen carné de conducir, tienen que pasar la prueba de manejo y reconocer las señales, si pueden leer los carteles como cualquiera, sólo tienen que pasar el examen”.
Manejaron siempre
“Ellos manejaron toda la vida y nunca tuvieron un accidente. Nunca les habían dado el carné pero ahora fueron a hacerlo para no perder la camioneta. Pero al ser sordos totalmente y no poder usar el audífono, no se lo dan”, le explicó Javier a El Diario.
Los mellizos Ulrich nacieron y se criaron en el campo y nunca fueron a una escuela especial para sordos e hipoacúsicos. Sin embargo, aprendieron a comunicarse con señas. En el caso de otros trámites, por ejemplo cuando tienen que hacer alguna presentación en sede policial, lo hacen auxiliados por los servicios de un traductor del lenguaje de señas.
Los Ulrich son expertos conocedores de la mecánica de los automotores. “Siempre manejaron, tratan de ir despacio y siempre se fijan en todo”, dijo el muchacho.
Su padre y el hermano mellizo se sienten discriminados y demuestran la angustia que les provocó la desigualdad que los perjudica para gestionar la licencia de conducir.
Javier los acompañó a Tránsito. “Me hicieron hablar con el médico y me dijo que no les pueden dar el carné porque no escuchan nada. Pero conocemos que hay sordos que escuchan muy poco y tienen audífono y se lo dan al carné. Algunos han tenido que sacarlo en Toay”, contó ayer.
“Ellos necesitan trabajar, manejarse con la camioneta. Es una necesidad. No pueden dejar de trabajar. Nunca chocaron y son más cuidadosos que otras personas que sí tienen carné y van hablando por teléfono celular mientras manejan”, añadió.
La ley
La Ley Nacional de Tránsito, la Nº 24.449, a la que adhiere la Provincia, permite el otorgamiento del carné de tránsito a las personas con sordera, aunque, paradojalmente, en muchos casos no puedan seguir los cursos de seguridad vial y en los organismos encargados de otorgar licencias tienen dificultades porque no se adaptan los exámenes a la lengua de signos.
Entre los requisitos para sacar la licencia de conducir, la ley establece exámenes psicofísicos (entre ellos constancia de aptitud auditiva) y exámenes teóricos de conocimientos sobre conducción, señalamiento y legislación, estadísticas sobre accidentes y modo de prevenirlos. Además, un examen teórico práctico sobre conocimientos simples de mecánica y detección de fallas sobre elementos de seguridad del vehículo y otro examen práctico de idoneidad conductiva.
En el caso de “las personas daltónicas, con visión monocular o sordas y demás discapacitados que puedan conducir con las adaptaciones pertinentes, de satisfacer los demás requisitos podrán obtener la licencia habilitante específica”, fija la norma.
En otras provincias, como La Rioja o en la ciudad de Buenos Aires, favorecen las posibilidades de conducir de las personas sordas con leyes especiales para que se coloquen obleas identificatorias para los vehículos que sean conducidos por personas sordas e hipoacúsicas, de manera de prevenir accidentes.
En estos casos, la oblea no otorga ningún beneficio, sólo es una forma de diferenciar a los vehículos manejados por las personas con estas capacidades diferentes, pero deben cumplir con todas las normas y reglas de tránsito previstas.
Fuente: http://www.eldiariolp.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=36654&Itemid=30