Las lenguas de signos en España: ¿La ley crea conciencia social?

23 de Septiembre de 2010 en Noticias de Sordored

“Creo que la “curación” más eficaz de la sordera no es la medicina, ni los aparatos mecánicos o electrónicos…sino la comprensión. Pero antes de poder desarrollar la comprensión, hay que crear la conciencia”. (Jack Cannon).

El lenguaje es el principal instrumento de comunicación. El conocimiento y uso de una lengua favorecen y posibilitan el acceso y la transmisión del conocimiento y de la información, además de ser el canal básico de vertebración de las relaciones individuales y sociales. De este modo, la lengua no es una simple manifestación de la libertad individual, sino que trasciende los ámbitos personales y se convierte en una herramienta ineludible para la vida en sociedad.

En España viven algo más de 900.000 personas con algún tipo de discapacidad auditiva. Todos están inmersos en una sociedad formada mayoritariamente por personas oyentes , por lo que para su integración, deben superar las barreras existentes en la comunicación que son en apariencia, invisibles a los ojos de las personas sin discapacidad auditiva. No siempre pueden acceder a la información y a la comunicación con el entorno, bien porque no disponen de intérprete de lengua de signos, caso de las personas sordas y sordociegas que sean usuarias de lengua de signos, bien porque no disponen de los recursos de apoyo necesarios para hacer posible la comunicación a través de la lengua oral. Efectivamente, en la mayoría de las áreas no se dispone, en muchas ocasiones, de adaptaciones visuales y acústicas que permitan la mejora en la audición y recepción de la información auditiva, o de los medios de apoyo necesarios para la comunicación oral, o de servicio de intérpretes de lengua de signos. Por todo ello la regulación positiva y la implementación de políticas públicas resulta esencial.

La que hoy se conoce como Lengua de signos encuentra sus antecedentes históricos en el siglo XVI con el monje benedictino Pedro Ponce de León y el empleo de los signos monásticos para la enseñanza de niños sordos. En la segunda mitad del siglo XVIII, Lorenzo Hervás y Panduro publica su tratado: «Escuela española de sordomudos o arte para enseñarles a escribir y hablar el idioma español», que supone un hito fundamental en el esfuerzo pedagógico hacia la integración. En el siglo XIX, con el establecimiento en España de los primeros colegios de sordomudos y ciegos, se posibilita la institucionalización de la educación de las personas sordas, ciegas y sordociegas. El último cuarto del siglo XX supuso la reivindicación de las lenguas de signos española y catalana como los instrumentos de comunicación propios de las personas sordas que optan libremente por alguna de ellas.

Numerosos encuentros nacionales e internacionales han debatido sobre la necesidad de su reconocimiento y uso para garantizar el acceso pleno a la educación, los servicios, la vida económica y cultural, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información, así como su necesidad para el correcto desarrollo personal y la participación social de las personas sordas que han optado por esta modalidad de comunicación La relevancia del uso y conocimiento de la lengua constituye en la actualidad una realidad incuestionable.

En una sociedad avanzada, enmarcada en el sistema de un Estado Social y Democrático de Derecho, no puede hablarse de una participación real y efectiva de la ciudadanía sin el acceso a la información y a la comunicación y sin la expresión de las ideas y voluntades de todos y cada uno de los ciudadanos a través de una lengua. Es necesario considerar el uso y conocimiento de una lengua como un derecho vinculado al libre desarrollo de la personalidad y, en definitiva, al logro de una vida humana digna.

El siglo XX ha sido el momento de los avances más vertiginosos en alianza con la medicina, la audiología, la ciencia, la tecnología, la pedagogía y la lectura labial en relación con la audición. Así, las aportaciones de estas disciplinas han hecho realidad expectativas impensables para la educación y el acceso a la comunicación oral de las personas con discapacidad auditiva, así como a su integración y participación más activa con su entorno.

Estos cambios han tenido repercusiones en el ámbito del Derecho internacional, donde el derecho a la igualdad de oportunidades es reconocido en varios documentos, entre los que se destaca las Normas Uniformes para la Igualdad de Oportunidades de las Personas con Discapacidad, en el que la accesibilidad en la comunicación se encuentra recogida en varias disposiciones. Así, la Organización de las Naciones Unidas en su Resolución 48/96, de 20 de diciembre de 1993 , en concreto en su artículo 5°, apartado 7, considera «la utilización de la lengua de signos en la educación de los niños sordos, así como en sus familias y comunidades. De igual modo, deben prestarse servicios de interpretación de la lengua de signos para facilitar la comunicación entre las personas sordas y las demás personas». Al mismo tiempo, en el apartado 6, se establece la obligación de los Estados de utilizar «tecnologías apropiadas para proporcionar acceso a la información oral a las personas con discapacidad auditiva».

También la Unión Europea a través de la Carta de los Derechos Fundamentales, y el Consejo de Europa mediante el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, reconocen el derecho de todas las personas a la igualdad ante la Ley y a la protección contra la discriminación. La Unión reconoce y respeta el derecho de las personas con discapacidad a beneficiarse de medidas que garanticen su autonomía, su integración social y su participación en la vida en comunidad. Por su parte, la Agencia Europea para las necesidades educativas especiales, en su Documento de 2003 sobre los principios fundamentales de la educación de necesidades especiales, recomienda a los Estados un marco legislativo y político que apoye la integración con dotación de medios que amplíen los desarrollos y los procesos que trabajan hacia la inclusión. Por otra parte, el Comité de Ministros del Consejo de Europa elaboró una Recomendación sobre la Protección de la lengua de signos en los Estados miembros del Consejo de Europa (Doc. 9738 de 17 de marzo de 2003), reconociendo la lengua de signos como un medio de comunicación natural y completo con capacidad de promover la integración de las personas con limitaciones auditivas en la sociedad y para facilitar su acceso a la educación, el empleo y la justicia. En la misma línea, la Recomendación 1492 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa de 2001 sobre los derechos de las minorías nacionales ha recomendado a los Estados Miembros que reconozcan oficialmente la lengua de signos. Igualmente, en el mismo sentido, la Declaración del Parlamento Europeo 1/2004 sobre los derechos de las personas sordociegas indica que «las personas sordociegas deberían tener los mismos derechos que los demás ciudadanos de la Unión Europea y que estos derechos deberían garantizarse mediante una legislación adecuada en cada Estado miembro».

Por lo que se refiere a España, hasta el año 2007, las lenguas de signos españolas, siendo las lenguas propias de las personas sordas y sordociegas que han optado por esta modalidad lingüística, no tuvieron el reconocimiento, ni el desarrollo que les correspondía, y ello a pesar de que numerosas investigaciones llevadas a cabo en el ámbito nacional e internacional han puesto de manifiesto que las lenguas de signos cumplen todos los requisitos de una lengua natural y poseen unas características gramaticales, sintácticas y léxicas propias. Recientemente esta situación se ha subsanado y prueba de ello es la aprobación de numerosas normas, entre las que cabe destacar varios Estatutos de Autonomía, que reconocen la importancia de las lenguas de signos. Y así, la realidad de la lengua de signos adquiere una nueva dimensión, ya que la existencia de la lengua de signos catalana pone claramente de manifiesto cómo a través de este vehículo de comunicación se puede colaborar a la plena participación en la vida política, económica, social y cultural. La lengua de signos catalana, que es la lengua propia de las personas sordas de Cataluña que han optado por esta modalidad de comunicación, y la que usan, por tanto, en sus comunicaciones de la vida diaria, se ha desarrollado en Cataluña de una forma similar a como lo ha hecho la lengua de signos española en el resto de España, de tal forma que se ha ido consolidando una estructura lingüística comunicativa íntimamente relacionada con el entorno geográfico, histórico y cultural. El Parlamento de Cataluña aprobó el día 30 de junio de 1994 la «Proposición no de Ley sobre la promoción y la difusión del conocimiento del lenguaje de signos», y algunas Universidades catalanas ofrecen un programa de posgrado de «experto en interpretación de lengua de signos catalana», cuya dimensión profesional está garantizada a efectos laborales. En el año 2005 aparece la primera «Gramática básica de lengua de signos catalana» y existe, además, una amplia bibliografía científica de gran valor lingüístico sobre la misma. Finalmente, en el año 2006, el Estatuto de Autonomía de Cataluña realizó un reconocimiento de la lengua de signos catalana.

En el conjunto de España, la Ley 51/2003, de 3 de diciembre, de Igualdad de Oportunidades, no Discriminación y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad , se ha sumado a esta nueva tendencia. El cumplimiento de los principios que inspiran esta ley exige la adopción de un conjunto de medidas que normalicen a la sociedad, en el sentido de abrirla en el mayor grado posible a toda la ciudadanía , incluidas las personas con discapacidad, y que tiene como principal finalidad situar a éstas en una igualdad de condiciones, de oportunidades y de posibilidades para el desarrollo de los derechos fundamentales y de una vida digna (artículos 10.1 y 14 de la Constitución española).

El 23 de octubre de 2007 se aprobaba la Ley 27/2007, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. La ley intenta propiciar su acceso a la información y a la comunicación, teniendo presente su heterogeneidad y las necesidades específicas de cada grupo. Se apoya en la utilización de recursos que potencian y posibilitan la comunicación vía oral, a través de los medios de apoyo a la comunicación oral, como la labiolectura, las prótesis auditivas, el subtitulado y cualquier otro avance tecnológico. Desde su articulado se defiende que tanto la normalización de la sociedad en relación con la cuestión de la discapacidad, como la integración de las personas con discapacidad en todo ámbito social, exige la promoción de su posibilidad de comunicarse a través de la lengua, sea oral y/o de signos. Posibilidad que no puede quedarse sólo en el establecimiento de un conjunto de medidas dirigidas directamente a las personas con discapacidad, sino que debe proyectarse también en el resto de la ciudadanía, garantizando la comprensión y el uso de la lengua oral y/o de signos en todas aquellas instituciones y entidades en las que se desempeña un servicio público, en aras de conseguir así el disfrute real y efectivo de los derechos fundamentales. Para ello se dispone la creación del Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española. La regulación de este centro demuestra el compromiso del Gobierno con las políticas sociales y concretamente con las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. Entre los fines que persigue están las de investigar, fomentar y difundir la lengua de signos española, así como velar por su buen uso y convertirse también en el Observatorio de la Lengua de Signos Española.( Real Decreto 921/2010, de 16 de julio, por el que se modifica el Estatuto del RealPatronato sobre Discapacidad aprobado por el Real Decreto 946/2001, de 3 de agosto, para regular el Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española.) El Centro, que se integra en el Real Patronato sobre Discapacidad, permitirá equiparar esta lengua al resto de las lenguas de España. Además del Centro, el Gobierno ha puesto en marcha el Centro Español del Subtitulado y la Audiodescripción y el Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad, así como el sistema S-Visual- que permite la comunicación telefónica entre usuarios oyentes y personas sordas, o la TDT accesible, entre otras actuaciones.

Por otra parte, existen todo un conjunto de las más variadas iniciativas que consiguen traducir a la realidad los grandes principios legislativos. Prueba de ello es el convenio de colaboración firmado entre la Confederación Estatal de Personas Sordas, CNSE, y Bankinter que tiene por objeto impulsar la accesibilidad a la información y a la comunicación de las personas sordas cuando operan con el Banco. Entre las iniciativas adoptadas destaca la inclusión y actualización de vídeos en lengua de signos española en la página web de Bankinter, que garantizarán a las personas sordas la comprensión de los contenidos y funcionalidades de la página. Todos los videos que se incluyen en la web han sido realizados por profesionales sordos especialistas en lengua de signos española que han aportado su experiencia y conocimiento para adaptar la terminología financiera a este idioma. En otra línea de actuación el Centro de Coordinación de Emergencias 112 Cantabria dispone ya de una nueva herramienta que permite a las personas con discapacidad auditiva comunicarse y acceder a todos los servicios de emergencia coordinados por esta entidad. Pero todavía quedan unos cuantos frentes por combatir. Entre ellos, la necesaria e-inclusión, que acabe con la inaccesibilidad de las redes sociales para las personas que presentan algún tipo de discapacidad funcional, como el colectivo de ciegos, sordos o con discapacidad psicomotora. Se trata, para muchos, del ‘talón de Aquiles’ de la redes sociales, que no aplicaron el principio general de accesibilidad universal para todos a la hora de diseñarlas. En el trabajo orientado a la creación de una conciencia social general destaca la labor de la Federación Mundial de Personas Sordas (WFD). Su próxima cita será en Durban, Sudáfrica, en su XVI Congreso Mundial que se celebrará durante el 18-24 de julio de 2011 (web: www.wdf2011.com ), una nueva oportunidad para seguir profundizando en la necesaria conciencia social.

Fuente: http://www.derechoydiscapacidad.org/blog/las-lenguas-de-signos-en-espana-la-ley-crea-conciencia-social