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111 niños sordos del colegio Filadelfia, de Chapinero, son víctimas de inseguridad en el sector
Sat, Apr 12th 2008, 01:07
Temas: educación
"Hemos enviado cartas a la Alcaldía de Teusaquillo y a la Policía, pero nadie nos hace caso", cuentan los profesores del colegio, ubicado en la calle 59 con carrera 14A.
Según la profesora Patricia Maussen, caminar desde la estación de TransMilenio, en la calle 63 con Caracas, hasta el colegio, distante tres cuadras, es tan peligroso que los niños se esperan en la estación hasta formar grupos y lo mismo hacen los profesores y empleados del lugar.
"Estamos rodeados de indigentes, vendedores de droga, ladrones y prostitutas alcoholizadas. Los indigentes y los ladrones atacan y roban a los niños, y las prostitutas muchas veces andan semidesnudas, asustando a los estudiantes. A mí me da miedo, incluso, atravesarme la calle para ir a la tienda que queda al frente del colegio", dice Maussen, colombiana, pero residente en Dinamarca desde hace 15 años y quien está en Bogotá haciendo sus prácticas.
Los profesores piden que les asignen un policía bachiller a la hora de entrada y salida de los niños (7 de la mañana y 2 de la tarde), pero la Policía no ha respondido a la propuesta.
Los padres de familia también hacen un llamado a las autoridades para que protejan a sus hijos y tengan en cuenta que ni siquiera pueden pedir auxilio en caso de agresiones.
Freddy, que cursa sexto grado, fue atracado hace unos días llegando al colegio. Unos hombres se le llevaron la plata de los buses y la comida de los recreos.
No pudo gritar, por su limitación, pero corrió varias cuadras y buscó un policía. Solo que "mientras él entendió mis señas, los hombres que me robaron ya no estaban", cuenta a través de su lenguaje. Una de las profesoras le hace la traducción, lo mismo que a Laura, de noveno grado, que opina que el peligro en el sector es latente: "Nos pueden robar, violar, hacer mucho daño".
La gran mayoría de los niños llega en bus al colegio - en donde recibe clases de todas las materias-, proveniente desde lugares distantes de la ciudad. Muchos están en la puerta del colegio a las 6:30 de la mañana.
Paola, estudiante de la Universidad Pedagógica que hace sus prácticas en ese sector, ratifica el peligro: "Yo no ando sola, siempre voy con todas ellas", dice, mientras señala a sus seis amigas inseparables para caminar las cuadras que separan a este sector de la avenida Caracas.
Según la profesora Patricia Maussen, caminar desde la estación de TransMilenio, en la calle 63 con Caracas, hasta el colegio, distante tres cuadras, es tan peligroso que los niños se esperan en la estación hasta formar grupos y lo mismo hacen los profesores y empleados del lugar.
"Estamos rodeados de indigentes, vendedores de droga, ladrones y prostitutas alcoholizadas. Los indigentes y los ladrones atacan y roban a los niños, y las prostitutas muchas veces andan semidesnudas, asustando a los estudiantes. A mí me da miedo, incluso, atravesarme la calle para ir a la tienda que queda al frente del colegio", dice Maussen, colombiana, pero residente en Dinamarca desde hace 15 años y quien está en Bogotá haciendo sus prácticas.
Los profesores piden que les asignen un policía bachiller a la hora de entrada y salida de los niños (7 de la mañana y 2 de la tarde), pero la Policía no ha respondido a la propuesta.
Los padres de familia también hacen un llamado a las autoridades para que protejan a sus hijos y tengan en cuenta que ni siquiera pueden pedir auxilio en caso de agresiones.
Freddy, que cursa sexto grado, fue atracado hace unos días llegando al colegio. Unos hombres se le llevaron la plata de los buses y la comida de los recreos.
No pudo gritar, por su limitación, pero corrió varias cuadras y buscó un policía. Solo que "mientras él entendió mis señas, los hombres que me robaron ya no estaban", cuenta a través de su lenguaje. Una de las profesoras le hace la traducción, lo mismo que a Laura, de noveno grado, que opina que el peligro en el sector es latente: "Nos pueden robar, violar, hacer mucho daño".
La gran mayoría de los niños llega en bus al colegio - en donde recibe clases de todas las materias-, proveniente desde lugares distantes de la ciudad. Muchos están en la puerta del colegio a las 6:30 de la mañana.
Paola, estudiante de la Universidad Pedagógica que hace sus prácticas en ese sector, ratifica el peligro: "Yo no ando sola, siempre voy con todas ellas", dice, mientras señala a sus seis amigas inseparables para caminar las cuadras que separan a este sector de la avenida Caracas.
Visto en: http://www.eltiempo.com/bogota/2008-04-11/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4091865.html