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"Cantar flamenco por signos es mi aportación al mundo del arte"
Tue, Aug 19th 2008, 18:12
Temas: música flamenco sevilla
Mari Ángeles Narváez, 'la Niña de los Cupones', presentará en la Bienal un espectáculo de música con lenguaje corporal.
"El flamenco es una expresión de los sentimientos de cada uno" asegura Mari Ángeles Narváez, la Niña de los Cupones, "una manera de volcar todo mi arte, lo que sale de mi interior, mi deseo de cantar y bailar por signos al compás de lo que siento, expresando realidades muy fuertes que siento en mi interior".
Esta bailaora sevillana presentará en la Bienal de Flamenco la segunda parte de su espectáculo 30 decibelios, como el nivel de audición que le queda en el oído izquierdo. Mari Ángeles se ha convertido en toda una pionera, ya que después de ser la primera persona sorda en terminar la carrera de danza española, ahora se pasea por los escenarios cantando en lengua de signos durante sus actuaciones. Dice que se apoya en su "creatividad para contar cosas, voy haciendo lo que voy viviendo. Transmito mensajes, metáforas visuales y sociales, mi arte y mi lenguaje en el escenario. La música es una secuencia de notas que invade el oído, y la danza una secuencia de movimientos que acompañan el tiempo e invaden el espacio dibujando música en el aire".
Sube al escenario acompañada de un equipo de lujo: la bailaora Paqui del Río, el guitarrista Javier Leal, el cantaor Ismael Fernández y su hijo Ismael El bola y las palmas de David El Gamba. La coordinación es difícil, pero Mari Ángeles logra buenos resultados gracias a su esfuerzo. "Tengo memoria acústica y puedo sentir las vibraciones a través de las palmas que marcan el compás. Todos vamos al mismo ritmo acompañando a la guitarra y al cante, y le presto atención a la letra para poder transmitir la voz al compás del lenguaje de signos", comenta la artista sevillana.
Aunque rechaza todo lo que tiene que ver con la discapacidad -"porque lo que yo hago es arte", protesta-, 30 decibelios aparecerá en la Bienal junto a Danza Mobile y su espectáculo Descompasados. "Estamos relacionados porque los dos hacemos arte integrado, y somos amigos", afirma Mari Ángeles. Con ellos viajó a Francia para representar en Versalles la primera parte de 30 decibelios, donde interpretaba los distintos palos de flamenco junto a su entonces percusionista Ramiroquai. "Las entradas estaban agotadas desde hacía tiempo, y nos aplaudieron más de 10 minutos, hasta que se nos arrancaron las lágrimas. Fue muy emocionante", recuerda la sevillana.
Mari Ángeles considera que su flamenco por signos es "una aportación al mundo del arte" que planteó porque "tenía que expresarme así". Todavía no le han surgido imitadores, pero sostiene que estaría encantada si aparecieran. "Las personas sordas llevan ese arte", defiende, "es su lenguaje, y eso les abriría un camino".
Aunque para ella sería un sueño vivir del flamenco, está feliz vendiendo cupones en su kiosko de la ONCE en la calle Marqués de Paradas. "Nunca he parado de trabajar, bailar y estudiar", asegura, "y si hay suerte llegaré hasta donde me dejen". Ahora quiere aprovechar la gran oportunidad de la Bienal, y ya tiene en mente un nuevo proyecto inspirado en Beethoven "porque él era sordo y músico, y yo soy sorda y flamenca", bromea.
"El flamenco es una expresión de los sentimientos de cada uno" asegura Mari Ángeles Narváez, la Niña de los Cupones, "una manera de volcar todo mi arte, lo que sale de mi interior, mi deseo de cantar y bailar por signos al compás de lo que siento, expresando realidades muy fuertes que siento en mi interior".
Esta bailaora sevillana presentará en la Bienal de Flamenco la segunda parte de su espectáculo 30 decibelios, como el nivel de audición que le queda en el oído izquierdo. Mari Ángeles se ha convertido en toda una pionera, ya que después de ser la primera persona sorda en terminar la carrera de danza española, ahora se pasea por los escenarios cantando en lengua de signos durante sus actuaciones. Dice que se apoya en su "creatividad para contar cosas, voy haciendo lo que voy viviendo. Transmito mensajes, metáforas visuales y sociales, mi arte y mi lenguaje en el escenario. La música es una secuencia de notas que invade el oído, y la danza una secuencia de movimientos que acompañan el tiempo e invaden el espacio dibujando música en el aire".
Sube al escenario acompañada de un equipo de lujo: la bailaora Paqui del Río, el guitarrista Javier Leal, el cantaor Ismael Fernández y su hijo Ismael El bola y las palmas de David El Gamba. La coordinación es difícil, pero Mari Ángeles logra buenos resultados gracias a su esfuerzo. "Tengo memoria acústica y puedo sentir las vibraciones a través de las palmas que marcan el compás. Todos vamos al mismo ritmo acompañando a la guitarra y al cante, y le presto atención a la letra para poder transmitir la voz al compás del lenguaje de signos", comenta la artista sevillana.
Aunque rechaza todo lo que tiene que ver con la discapacidad -"porque lo que yo hago es arte", protesta-, 30 decibelios aparecerá en la Bienal junto a Danza Mobile y su espectáculo Descompasados. "Estamos relacionados porque los dos hacemos arte integrado, y somos amigos", afirma Mari Ángeles. Con ellos viajó a Francia para representar en Versalles la primera parte de 30 decibelios, donde interpretaba los distintos palos de flamenco junto a su entonces percusionista Ramiroquai. "Las entradas estaban agotadas desde hacía tiempo, y nos aplaudieron más de 10 minutos, hasta que se nos arrancaron las lágrimas. Fue muy emocionante", recuerda la sevillana.
Mari Ángeles considera que su flamenco por signos es "una aportación al mundo del arte" que planteó porque "tenía que expresarme así". Todavía no le han surgido imitadores, pero sostiene que estaría encantada si aparecieran. "Las personas sordas llevan ese arte", defiende, "es su lenguaje, y eso les abriría un camino".
Aunque para ella sería un sueño vivir del flamenco, está feliz vendiendo cupones en su kiosko de la ONCE en la calle Marqués de Paradas. "Nunca he parado de trabajar, bailar y estudiar", asegura, "y si hay suerte llegaré hasta donde me dejen". Ahora quiere aprovechar la gran oportunidad de la Bienal, y ya tiene en mente un nuevo proyecto inspirado en Beethoven "porque él era sordo y músico, y yo soy sorda y flamenca", bromea.