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Micaela Navarro invita a las mujeres sordas a "luchar por sus derechos"
Fri, Nov 7th 2008, 17:07
“Celebramos no sólo que se inaugura un edificio, sino el inicio de un sueño: el de acabar con los obstáculos que impiden a las mujeres sordas participar en plenitud dentro de la sociedad”.
Las palabras son de la presidenta del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad de Andalucía (CERMI), María Ángeles Cózar, quien asistió este jueves a la inauguración en Granada de la nueva sede de la Asociación Regional Andaluza de Mujeres Sordas (ARAMUS), una entidad que lleva quince años luchando para derribar las barreras que provocan la doble discriminación que sufre el colectivo.
“En un principio nos dedicábamos a actividades culturales, de ocio; pero luego detectamos una serie de cambios sociales que reorientaron nuestro trabajo hacia temas como la violencia de género o a mediar entre la Administración y las mujeres sordas”, explicó la presidenta de la asociación, Fátima López.
Así pues, ARAMUS presta asesoramiento y mediación a cualquier mujer sorda que resida en Andalucía, poniendo especial empeño en situaciones tan delicadas como la de otros colectivos “triplemente discriminados”, como pudieran ser las mujeres gitanas sordas o las mujeres inmigrantes sordas, añadió López.
En la presentación de la nueva sede estuvieron personalidades del movimiento asociativo de personas sordas y de la discapacidad y también de la política social, como la consejera de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro,que fue invitada para inaugurar el local.
La consejera incidió en la necesidad de que las mujeres sordas sigan luchando para ejercer sus derechos “plenamente” y felicitó a las responsables de la asociación por el trabajo realizado en los últimos quince años.
Así mismo, defendió el derecho de las personas con discapacidad “a no ser perfectas”. En su opinión, la sociedad ha pasado de creer que las personas con discapacidad no valen “para nada”, a exigirles que deben servir “para todo”. “Ninguna persona vale para todo, pero todas valemos para algo”, sentenció Navarro.
A las puertas de la asociación más de un centenar de manos signaban con emoción. Eran personas sordas que no habían querido perderse el evento. "Las mujeres se han emancipado", señaló en lengua de signos a dMinorias una joven sorda.
Las palabras son de la presidenta del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad de Andalucía (CERMI), María Ángeles Cózar, quien asistió este jueves a la inauguración en Granada de la nueva sede de la Asociación Regional Andaluza de Mujeres Sordas (ARAMUS), una entidad que lleva quince años luchando para derribar las barreras que provocan la doble discriminación que sufre el colectivo.
“En un principio nos dedicábamos a actividades culturales, de ocio; pero luego detectamos una serie de cambios sociales que reorientaron nuestro trabajo hacia temas como la violencia de género o a mediar entre la Administración y las mujeres sordas”, explicó la presidenta de la asociación, Fátima López.
Así pues, ARAMUS presta asesoramiento y mediación a cualquier mujer sorda que resida en Andalucía, poniendo especial empeño en situaciones tan delicadas como la de otros colectivos “triplemente discriminados”, como pudieran ser las mujeres gitanas sordas o las mujeres inmigrantes sordas, añadió López.
En la presentación de la nueva sede estuvieron personalidades del movimiento asociativo de personas sordas y de la discapacidad y también de la política social, como la consejera de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro,que fue invitada para inaugurar el local.
La consejera incidió en la necesidad de que las mujeres sordas sigan luchando para ejercer sus derechos “plenamente” y felicitó a las responsables de la asociación por el trabajo realizado en los últimos quince años.
Así mismo, defendió el derecho de las personas con discapacidad “a no ser perfectas”. En su opinión, la sociedad ha pasado de creer que las personas con discapacidad no valen “para nada”, a exigirles que deben servir “para todo”. “Ninguna persona vale para todo, pero todas valemos para algo”, sentenció Navarro.
A las puertas de la asociación más de un centenar de manos signaban con emoción. Eran personas sordas que no habían querido perderse el evento. "Las mujeres se han emancipado", señaló en lengua de signos a dMinorias una joven sorda.