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Primer casamiento celebrado con lenguaje de señas en Córdoba
Fri, Aug 1st 2008, 07:52
Temas: argentina matrimonio lengua de signos
Fue en la Catedral. Los protagonistas: Daniel, sordomudo, y Verónica, sin problemas de audición. El cura, que es alumno del novio, ofició toda la ceremonia en el idioma de los hipoacúsicos. Hubo un traductor para las personas oyentes.
Daniel y Verónica se casaron este jueves a la noche en la Iglesia Catedral de Córdoba. Él llevaba un traje oscuro y ella, un vestido blanco relumbrante y un ramo de flores del mismo color en las manos. No les cabía la alegría en el cuerpo y en el alma. En el altar, el padre Marcos los unía para siempre ante Dios.
Hasta acá, nada que distinga a esta boda de tantas otras. Pero el cura no habla, sólo hace gestos. Y al novio no se le escucha ninguna palabra, aunque su silencio desborda de música muda. La novia podría proclamar su amor en voz alta, pero prefiere hacerlo con las manos, los ojos, la sonrisa...pequeñas muecas como contraseñas. Muchos de los amigos y familiares no necesitan explicaciones para entender lo que pasa. A otros, en cambio, les hace falta la ayuda de un "traductor" que les relata en otro idioma, el castellano sonoro, lo que pasa en ese templo.
Daniel es sordomudo y le enseñó al padre Marcos a comunicarse en lenguaje de señas. Verónica no tiene problemas para oir y expresarse con la voz, como la mayoría de las personas. Pero eligió hablar el dialecto de su novio, que no es menos hermético y misterioso que el del resto de las parejas que se aman.
El cura se queda solo, pensativo. Al terminar la celebración, alguien se acerca y le confiesa en una lengua de señas entrecortada por la emoción: "Por primera vez entendí que eso ya no es pan, sino el cuerpo de Cristo".
Afuera, los novios se abrazan con sus amigos y familiares. Acaban de ser los primeros, en la arquidiócesis de Córdoba, en casarse en una ceremonia celebrada enteramente con el lenguaje de los hipoacúsicos. Tal vez se sientan orgullosos por eso. O quizás no tenga mayor importancia para ellos ser "los primeros". En cualquier caso, ojalá no sean los últimos.
Daniel y Verónica se casaron este jueves a la noche en la Iglesia Catedral de Córdoba. Él llevaba un traje oscuro y ella, un vestido blanco relumbrante y un ramo de flores del mismo color en las manos. No les cabía la alegría en el cuerpo y en el alma. En el altar, el padre Marcos los unía para siempre ante Dios.
Hasta acá, nada que distinga a esta boda de tantas otras. Pero el cura no habla, sólo hace gestos. Y al novio no se le escucha ninguna palabra, aunque su silencio desborda de música muda. La novia podría proclamar su amor en voz alta, pero prefiere hacerlo con las manos, los ojos, la sonrisa...pequeñas muecas como contraseñas. Muchos de los amigos y familiares no necesitan explicaciones para entender lo que pasa. A otros, en cambio, les hace falta la ayuda de un "traductor" que les relata en otro idioma, el castellano sonoro, lo que pasa en ese templo.
Daniel es sordomudo y le enseñó al padre Marcos a comunicarse en lenguaje de señas. Verónica no tiene problemas para oir y expresarse con la voz, como la mayoría de las personas. Pero eligió hablar el dialecto de su novio, que no es menos hermético y misterioso que el del resto de las parejas que se aman.
El cura se queda solo, pensativo. Al terminar la celebración, alguien se acerca y le confiesa en una lengua de señas entrecortada por la emoción: "Por primera vez entendí que eso ya no es pan, sino el cuerpo de Cristo".
Afuera, los novios se abrazan con sus amigos y familiares. Acaban de ser los primeros, en la arquidiócesis de Córdoba, en casarse en una ceremonia celebrada enteramente con el lenguaje de los hipoacúsicos. Tal vez se sientan orgullosos por eso. O quizás no tenga mayor importancia para ellos ser "los primeros". En cualquier caso, ojalá no sean los últimos.
Visto en: http://www.cadena3.com.ar/post_ampliado.asp?post=11472